Escaleras II  

Lavado y planchado por "Aquel chico..."

Son las 03:42 am y estoy escribiendo por paliar el miedo que tengo. Un ruido casi de metrónomo me ha despertado. Ya conocéis mis transtornos de sueño, mi sonambulez crónica y mis migrañas de atrezzo; sin embargo voy a ver qué pasa.

¿Alguien me explica por qué hay lo que parece ser un carrete vacío en el primer escalón de mi casa?. El hilo al que está unido se pierde escaleras arriba y tiene aspecto de no ser para mí -se llama temor y/o respeto a lo desconocido-. ¿Qué hago? ¿Subo? ¿Tiro?.

Ahora es cuando el narrador se cansa y dice eso que queda tan bien: "Rompemos con la linealidad del relato". El final de la historia se difumina en todas las direcciones del espacio hasta chocar con cada escalón que sube él. Escalón, nivel de subconsciente al que debéis bajar vosotros. Seguimos.



Sube un escalón.

Piano de fondo.
- ¿Eres tú, inspiración?
- Por supuesto que no, iluso.

Sube un escalón.

Su pintalabios de fondo.
- ¿Eres tú, amor?
- Por supuesto que no, idiota.

Sube un escalón.

Su bandera de fondo.
- ¿Eres tú, orgullo?
- Por supuesto que no, traidor.

Sube un escalón.

Tú de fondo.
- ¿Eres tú?
- Por supuesto que...


This entry was posted on martes, agosto 10, 2010 and is filed under . You can leave a response and follow any responses to this entry through the Suscribirse a: Enviar comentarios ( Atom ) .

2 botones perdidos

Tantas escaleras y nunca aprendí a bajarme sin que me dieras el voto de confianza.

Sin más.

Por supuesto que eres tú, y todos tus sueños son tuyos y todas las cosas que anhelas están en ti, aunque aun no las tengas. Eso es lo bueno de no necesitar nada, porque todo lo tienes dentro.